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Cursos bíblicos para obreros por el evangelista Larry White

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La Sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Cada uno, hombre y mujer, debe reconocer y aceptar su identidad sexual. Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer y cada uno de los dos sexos es, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. Muchas ofensas a la dignidad del matrimonio, son faltas contra el sexto mandamiento: El adulterio, se refiere a la infidelidad conyugal.

Es un pecado grave. El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos. Lv 18, ; 1 Co 5, 1. Supone un esfuerzo continuo. Esta virtud forma parte de la virtud cardinal de la templanza, que sirve para impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana. La castidad es un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual. Son muchas las ofensas a la castidad, por tanto, pecados contra el sexto mandamiento: Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana.

Ofende gravemente la castidad y a la dignidad de las personas involucradas, pues cada uno viene a ser para otro, objeto de placer rudimentario. Por eso, los oprimidos -amados por Jesucristo- son objeto de un amor preferencial por parte de la Iglesia. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad. En las situaciones que exigen dar testimonio de la fe, el cristiano debe profesarla sin ambigüedad.

El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; habla de un testimonio que llega hasta la muerte. Este deber obliga en conciencia. Falso testimonio y perjurio. Ante un tribunal es falso testimonio; si se pronuncia bajo juramento, es perjurio.

Estas acciones van en contra de la justicia. Es un pecado mortal cuando lesiona las virtudes de la justicia y la caridad. Todo esto se debe al respeto que todos merecen de su vida privada. Pues yo os digo: Procede de la desobediencia del primer pecado. San Juan distingue tres tipos de concupiscencia: Esta bienaventuranza se refiere a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a la voluntad de Dios, principalmente en tres dominios: La pureza exige el pudor.

Es parte de la templanza. El pudor guarda la intimidad de la persona y rechaza mostrar lo que debe permanecer velado. Desear bienes materiales y obtenerlos con el fruto del trabajo honrado, es bueno. La avaricia, que es el deseo desesperado por tener bienes materiales. La envidia, es un pecado capital. Para luchar contra la envidia es preciso practicar la benevolencia. La envidia procede con frecuencia del orgullo, para combatirlo es necesario esforzarse por vivir en la humildad. Los originales pueden ser vistos en los enlaces citados en las referencias.

Hay diversas maneras de pecar contra la fe: Se puede pecar de diversas maneras contra el amor de Dios: La ingratitud omite o se niega a reconocer el amor divino y devolverle amor por amor. Son pecados contra este mandamiento: Tiene que ver con el respeto filial para las relaciones entre hermanos y hermanas. Son pecados contra el quinto mandamiento: Otras acciones que atentan contra el quinto mandamiento son: El casado es llamado a vivir la castidad conyugal y la fidelidad.

El soltero practica la castidad en la continencia. El consagrado vive la castidad en la virginidad o el celibato.

Los novios deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad mediante la continencia. Pecados contra el sexto mandamiento: Ese sitio es un valioso trozo de nuestra cultura. Galopa, que te galopa. El que con flores de sangre. Saravia de los Saravia,. Ante su voz se cruzaron. El Club de Golf de Punta Carreta. El casamiento visto por Don Eligio. Don Eligio en un bautismo. Don Eligio en el cine.

Don Eligio en el Estadio. Don Eligio y la pesca. Don Eligio y la medicina. Rafael y Susana son, junto con Mario Etchegaray Iglesias, los autores de este sitio. A Mami le apasionaba el queso y el chocolate con menta. Adoraba mezclar lo dulce y lo salado. El postre obligatorio era un exquisito arrollado de chocolate con merengue. De viaje a Europa El puerto de Montevideo. Escudo de Saint-Jean Pied-de-Port. La estufa de la casa en Avda. El personaje "Don Eligio" tiene su historia. De origen humilde, al servicio del rey Dagobert I "El bueno" ca.

El texto revela lo que muchas mujeres de hoy cuestionan: Han de caber en el cuarto largo, me dije. La chimenea exige siempre mucho combustible. Es un hombre que vive, vaga, mira y observa las cosas, y los acontecimientos, siendo incapaz de profundizarlos. Dice que se pierde. La tragedia lo abruma. La maldad lo desconcierta.

No es rico, no ama el dinero. Es alto, delgado y calvo. Usa gafas de carey y su aspecto general es algo sacristanesco. Pero este sujeto tiene su debilidad. Solamente hay que cuidar dos cosas: Era alegre de todo punto de vista. De reojo yo lo observaba. Don Eligio y su chimenea. Su sola presencia es una promesa de reposo.

Y se comprende sin mayor esfuerzo. El antiguo y popular dicho "Gordura es hermosura" es una atrocidad incomprensible. La grasa y el tocino han dejado de pertenecer, decididamente, a la complicada farmacopea de los estimulantes amorosos. Una de ellas se peina con raya al medio, coqueta, con dos rodetes que le ocultan las orejas.

La otra es muy distinta. Usa melena, algo despreocupada. Baja su mirada, mira de soslayo. No en balde el amor se anida en el pecho. Y bien; en tanto que discurro sin rumbo orillando estos intrascendentales temas, sentado delante de mi chimenea, advierto que el fuego quiere extinguirse.

El Oficio del Domingo con la iniciales de Elida Etchegaray. En el living de la casa en la Avda. Tengo que saludar a gentes que conozco, y que no me interesan mayormente.

Amo lo ignoto, lo imprevisto, la sorpresa. Ya estoy en lo desconocido en absoluto. Dejamos el puerto de Buenos Aires rumbo al Norte. Llega la hora de la comida. Somos seis en mi mesa. Tres mujeres, tipo pueblo de campo, vestidas con dudoso buen gusto.

Yo guardo discreto silencio. Uno de los caballeros impone su oratoria. Y mientras se desarrolla a bordo esta sencilla comedia sin argumento, el vapor sigue su ruta. Hemos pasado el Rosario. Cupido nos obsequia con cuatro parejas de novios, fresquitos, en su luna de miel. Una pareja de cada lado y dos al frente. La flora exuberante y lujuriosa. Densa, la bruma se desprende de la selva.

Fondea el buque aprisionado en esa red impalpable. Es necesario esperar que aclare. Brilla el paisaje esplendoroso. El silencio nos rodea. Y luego, Puerto Aguirre. Y luego, a bordo de nuevo. Un drama nos acechaba. En una noche oscura; el ruido de un choque. Baja una lancha que equipan cuatro hombres. Se oyen algunas voces. Todo esto en el espacio de diez minutos. Se cuentan los hombres.

Y en marcha de nuevo. Ya son pocas las novedades. Es la mujer, el eterno y adorable femenino, que no tolera posiciones de segundo plano, que exige su puesto de honor, que no cede su cetro, que se hace presente y se impone siempre en la mente de los hombres en sus infinitas y tentadoras manifestaciones.

De mi Diario de Viaje. Cada disco duraba unos cinco minutos. Otro pasodoble y otra jota, siempre los mismos". Organillero Palermo Buenos Aires Es cierto que tenemos de tarde los teatros y los cines que bastante nos alivian. Secciones con denominaciones de aperitivos, aperitivos espirituales. Yo, como todos, sigo la caravana, naturalmente. No soy un aficionado muy entendido, debo confesarlo. Esto no es posible hacerlo en otra localidad cualquiera.

En los conciertos hay que observar un silencio religioso. Se cierran todas las puertas en cuanto comienzan las ejecuciones. Y de este letrero imperativo, se hace, yo creo, un poco de abuso. Todas composiciones a mi alcance.

Lleno de mujeres elegantes, de semblantes, en general, satisfechos. En cambio, los hombres, como yo, en cuanto no entendemos, nos aburrimos. Y no creo que haya duda alguna, que una mujer bien vestida, con un traje que le siente bien, no se aburre nunca. Y el concertista sudaba y sudaba. Pero es el caso que este es un problema que se nos presenta diariamente. Sabe, el humilde, que lo recibo con agrado.

Un pasodoble y una jota. Otro pasodoble y otra jota. Me visto y me desayuno, y a la calle. De pie a mi lado, advierto a una negrita joven.

Pero, no la negra; su juventud. La negra es atroz. Parecen mellizos y mamones. Uno en cada brazo. El amor hace prodigios; pero cuando pienso en este poema voluptuoso, me estremezco. Alcanza todos los extremos. Me espanto otra vez. La Victoria de Samotracia. La bondad de las ideas que conciben los hombres, tiene un valor relativo, en cuanto a su trascendencia; todo depende de la tenacidad con que se sostienen.

Peregrina ocurrencia para un cocinero. Sobre la proa de una nave, en actitud de avanzar resultamente, ha sido tallada esa figura de mujer robusta y valienta. Esto es lo que debe haber convencido a Lindbergh.

El chauffeur se llamaba Renovato. El texto incluye sabrosos comentarios sobre ropa interior femenina marca "Evva".

Esta idea es hoy realidad - con otras consecuencias. En realidad, en el relato del Genesis cap. Un dios modisto, entonces y Libro de la historia de Atläntida , WorldPress Como soy por temperamento progresista, marcho en las avanzadas. Me encajo, pues, en el azul.

Demora ocho o diez minutos en cada parada. Sobre una hora de viaje, media de atraso. No era posible leer. Presiona el speaker, con singular insistencia, la v en Eva. El coche estaba ardiendo. Estos coches motores, constan de primera y de segunda. Para entrar a la segunda es indispensable cruzar por la primera. Por fin se mueve nuestro independiente coche-motor. Ubica, la madre, a uno de los chicos en su falda, a otro de pie lo recuesta en ella y coloca al tercero sentado entre ella y yo.

Pero estaba en libertad. Y a veces la libertad es fatal. Era evidente la disparidad de opiniones, y se notaba cierta inquietud entre la concurrencia. Tiene a su diestra a una mujer, fuerte, de serena mirada, la Justicia. Viejos adiposos, deformados por las afrentas del tiempo, con vientres abultados, pechos hundidos, verdaderos macacos adultos, se lucen con cierta indecorosa inconsciencia.

En cuanto a las divinas mujeres, ya es otra cosa. Por suerte en nuestro medio ya se ha entablado la lucha. Predica el sacerdote en la iglesia; ataca esa costumbre disoluta; hace sentir el imperio material de su autoridad hasta los confines de sus dominios, las puertas de sus templos, y obliga a las mujeres a que se cubran sus tentadoras desnudeces en los recintos sagrados.

Son los noventa y nueve que sobre cien tienen las piernas demasiado cortas. Yo, por mi parte, rindo fervoroso culto al pudor. Siento profundamente el encanto y la belleza de los valores espirituales. Haroldo Tato , Susana? Salvo la angustia de ese pobre animal, todo era sosiego. Pelo y ojos negros. Ni alta, ni baja.

Ni joven, ni vieja. Ni gorda ni flaca. Rompo el silencio para decirle: Y como si yo supiera que no era casada, le pregunto: Vaga mi pensamiento, ahora, como mi mirada.

Dice que le agrada el pago. Pero mi pobre ingenua estaba otra vez encinta. Cultivo la amitad de un hombre maduro que aprecio y distingo; pero juega al golf. El juicio de Midas que quiso repasar mi memoria. Pan hizo vibrar su flauta de siete carrizos.

Pero como la verdad no se puede ocultar, brotaron alrededor de la fosa algunos rosales que agita dos por el viento, siguen diciendo a todo el mundo que Midas tiene orejas de asno. Miraba, luego, el cielo azul, las aves, los insectos El poeta rebelde y mordaz. Una carretera gris y polvorienta, orilla el parque por uno de sus costados. El match de Mister Jones. Cara enjuta con innumerables arrugas, gafas de metal y un gacho de color verde dudoso terminado en punta.

Criollitos de ojos vivarachos y traviesos. No es feo ni lindo. No parece joven ni viejo. No es alegre ni triste. No tiene nombre y nadie sabe su origen. Es el tipo del perfecto bohemio. Con prudencia y seriamente. Es decir, relativamente fuerte.

Es un jugador mediocre y caminador incansable; mas ha llegado el momento de descubrirle su defecto. Pues es muy sencillo, lo voy a explicar. Jones y el otro a favor del perro. Y esto nos revela todo el sacrificio y el tormento que es capaz de resistir el bello sexo, no obstante las imperfecciones que revelan, muchas veces, con evidentes y poderosas huellas.

Se pueden advertir los calzados graves y serios, que revelan la viudez bastante avanzada, el desaliento en las mujeres que han perdido toda la esperanza, la virtud llevada al extremo. Nos hablan, los pimeros, de los privilegios que la fortuna acuerda a sus escogidos; los segundos, de la injusticia inicua e incomprensible.

En seguida unos pies de hombre. Pies que ya no discuten dimensiones. Resignados con su destino. Sobra material en abundancia. Los que deben haber vencido en popularidad las botas de siete leguas del ogro de Pulgarcito y al seductor y diminuto zapatito de la Cenicienta. Casi todos lo hacen. El hombre se suele casar por diversas razones. Con todo, el hombre se encuentra encantado. Gallardo y alegre, respira hondo, se siente feliz.

No ve nada de eso, ni lo quiere ver. Los acontecimientos se extreman. Llega el momento de la boda. La familia y las relaciones los rodean y se visten en general lo mejor que pueden. Hace algunas preguntas que turban a la pareja. Por ejemplo, a la muchacha, si lo quiere al hombre como marido. Lo mismo al hombre. Terminadas estas formalidades legales, aparece el sacerdote casi siempre. Por de pronto, que se oculte la luna de miel. Olguita fue bautizada por el P.

El Padre Tamburini era enjuto y campechano. Una bebita angelical de redondas y sonrosadas mejillas. El padre modestamente satisfecho. Es una normal anomalidad. Un libro grande para inscribir la criatura.

Quiere un nombre de iglesia. Se inician los latinismos. La beba hace una mueca. Le toca las orejitas y la nariz con los dedos mojados en saliva esto no me agrada , y parece que la beba piensa como yo, pues demuestra una ligera tendencia a impacientarse. Le pone sal en los labios con los mismos dedos. No quiero pensar en los dedos Y tanta asepsia las pobres madres con el chupete! Volvimos a la nave central. De todo como si fuera cosa propia. El contraste era en extremo violento.

Yo pienso que esas cosas ya no se van a poder hacer. Esto a esa edad es un requiebro. La madre se la lleva, y se inicia la retirada general. Un deber de colegio: Estreno en los cines Rex y Ariel. Estreno en en el cine Trocadero. Estreno en en el cine Rex. Estreno en el cine Trocadero. Era deliciosa esa semi oscuridad, esa inocente proximidad, esa fragancia Otra cosa voy a decir. La experiencia me ha aleccionado, esta vez, a tiempo. Se inicia el milagro al encontrarnos en la oscuridad, como si se hubieran cerrado los ojos, y en el acto se siente uno mecer gratamente en los brazos de Morfeo.

Pero el escenario, en cambio, en su infinita variedad de decoraciones, es grandioso. Pero todo esto en movimiento, en la inquietud de la vida. Se ilumina la sala. Es la realidad de un despertar. Vuelvo a la vida, a mi mundo, a mi vida de tan limitado horizonte Ese no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie sino ayudar a todos si fuera posible: No queremos odiar ni despreciar a nadie.

En este mundo hay sitio para todos. La buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros. La desdicha que padecemos no es mas que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. Los que no aman y los inhumanos. En el capitulo 17 de San Lucas se lee: Con la promesa de esas cosas las fieras alcanzaron el poder pero mintieron: Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Don Eligio reflexiona sobre un deporte eminentemente uruguayo: Ambas cosas se lograron en un tiempo asombrosamente breve. Quedaban catorce meses y todo por hacer. En esa tribuna se alojan perfectamente varios miles. Estaba el Estadio maciso de gente.

Cincuenta mil personas agitadas e inflamadas de entusiasmo. En la platea hay muchos bancos para sentarse; pero las gentes no se sientan en los bancos. Yo hice otro tanto.

Con preferencia se paran porque ven mejor; pero eso no dura. No hay duda de que el deporte es varonil y hasta elegante en ciertos momentos. Del torso a los pies, de aspecto pesado. Yo admiro al juez. Tiene que ser heroico y veloz. Corre siempre como un gamo, de un lado al otro del field, con un pito en la boca, y con la mirada fija en la pelota.

No hay duda que la gama de adjetivos, que se puede aprender es extensa; a veces soeces y otras graciosos. Traslado este dato a los dentistas por si les interesa. En genral todas desmejoran. Aparece el subconciente y el inconciente en una forma terrible. Pero todo es en vano. No hicieron ni un goal: Los jugadores vencidos desaparecieron como ratones en sus cuevas. Como en la escuela. La disciplina ante todo.

No se toleran ayudas y se prohibe cebar antes de empezar la prueba. Se inicia la prueba con un tiro de mortero. Se advierten indumentarias variadas y sin pretensiones. Muchos tirantes a la vista. Es un deporte que no exije traje apropiado. Todos se sientan en el suelo. Las miradas ansiosas, se concentran en las boyas.

Si la boya se sume o si no se sume. Si se sume se anima el pescador. Pronostica el resultado por el sabor, como si catara un vino. La frase de Don Eligio: Don Eligio comienza evocando El sacerdote llegaba del pueblo vecino, guiando un Ford, envuelto en una nube de polvo del camino, a cumplir su rol de director espiritual en ese acto de tanta trascendencia moral.

Concluyentes manifestaciones de la destreza de los hombres de estos tiempos. Subimos de nuevo al auto, y en el trayecto, compadecidos de una mujer que caminaba, en un grupo, con un chico en brazos, con tan abrumadora temperatura, paramos para invitarla a subir.

Con esas vestimentas no se perciben diferencias, todos los hombres se asemejan. Paramos el coche a cierta distancia de la capilla. Y esto lo vimos todas. Esto es muy grave, no hay nada que hacer. No hubo nada que hacer. Nos parece que en el mundo de hoy en estas cosas, lamentablemente, no ha cambiado mucho.

Eran las doce menos cuarto. Me detengo en el acto a su lado. Se la entrego, naturalmente. Toman una serie de notas. No me la devuelve y se limita a decirme: Me atienden otro escribiente y otro oficial. Entro con mi celosa custodia. Me atienden otro oficial y otro escribiente Se inicia un expediente. Declaraciones de edad, nombre de mi padre, de mi madre, etc. Me pasan, al rato, a un segundo patio. Tenemos un banco para sentarnos. Deseaba conseguir algo para comer. Nadie tiene el menor deseo de socorrernos.

Nos hcen pasar de nuevo als mostrador. Antes de llevarnos me preguntan si tengo armas. Un agente me palpa. No me agradan que me toquen y menos que me palpen. Un comisario, amable, me dice: Y yo siempre mudo y sin la menor protesta.

Le manifiesto mi deseo de mandar comprar algo para comer. No encuentra sandwiches en el barrio. Termino mi frugal almuerzo. Aparece otro hombre que me dice: Declaraciones, firmas, impresiones digitales de todos los dedos juntos de las manos, con algunas de llapa de los pulgares.

Y ya estoy prontuario o algo por el estilo. Y sigue mi cautiverio. Hay que esperar al Juez. Y plenamente se justifica el aumento de la burocracia, y de las fuerzas organizadas si se quieren hacer bien las cosas. Voy en el acto a visitar a mi amigo el caballero argentino. Le explico lo que ha pasado.

Los 10 Mandamientos de la Ley de Dios

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