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La mujer perfecta para los hombres

Ese es el segundo Mantra del Ishavasya Upanishad. No puedo confrontarlo porque las personas son de mi familia y no quiero ponerlos al descubierto.

Como piensan ellos?

Porque buscar una relación con alguien que está casado(a)?

La tomaremos a la vez pero no juntos Me sigue e juego, me tiene sorprendido. La veo mirarle hacia arriba divertida, ella es bajita. Vuelvo a mi refugio al fondo del local, si no dejo de mirarles el tiempo parece eterno…. Definitivamente esta noche puede ser diferente. Por si fuera poco el tipo mueve sus manos hacia arriba, acariciando sus costados hasta llegar a sobar suavemente sus tetas.

Y veo como se corta y casi le falla la voz cuando me dice: No hablamos mucho, disimula y propone tomar una copa en su casa porque debe parecerle muy fuerte decir vamos a casa que me voy a follar a tu mujer.

Caminamos con ella en medio, apenas hablamos, me parece que no han pasado ni cinco minutos cuando llegamos a su portal. Tengo tantos nervios que tardo en darme cuenta de.. Ella con las piernas juntas y algo echada hacia delante, parece nerviosa. Con la otra mano rodea su cuello de modo que posa los dedos sobre sus labios, ella abre la boca y atrapa uno, lo chupa.

La otra mano abandona su boca y empieza a sobarle una teta. Ella sigue con los ojos cerrados, no se entera. Ella, piernas bien abiertas, empieza a jadear y se deja hacer. El camino que ha abierto conduce hacia sus tetas. Caigo ahora en que se ha quitado ya zapatos y calcetines. Al incorporarme me veo en el espejo. Casi al tiempo me llegan dos gemidos muy seguidos y muy intensos de mi mujer. Trato de paladearlos y me digo en silencio: Pese a todo sigo con la inquietud, sigo deseando que aquello acabe ya.

Me acerco a su oreja, dudo, quieres? Parece que quiero torturarme con eso. Se pone de pie, tiene un cuerpazo, moreno, algo musculado, sin una gota de grasa, velludo pero sin pasarse. Se pone de pie, con su media sonrisa y sin decir nada se ve claro que le propone que haga algo en sus vaqueros. Descubre unos gayumbos clavin-klein blancos, ajustados. Ella sigue entusiasmada mordisqueando las nalgas y los muslos de ese tipo, lleva sus manos hacia delante, empieza a sobarle el paquete sobre los calzoncillos y yo, vuelvo a grabarme en el cerebro a sangre y fuego una nueva frase ardiente: Se miran, el mete un pulgar en su boca, ella se lo chupa, el aprovecha la presa del pulgar para dirigir la cara de mi mujer hacia su polla….

Yo los abro mucho, queriendo retener esa imagen, mi mujer con boca llena de.. No me dice nada, no le hace falta. Ella le mira, le agarra de la cabeza por el cuello, acerca su oreja a su boca, le dice algo con urgencia. Su deseo de polla es tan alto que ignora mis reacciones. Me mira sin apenas verme, esperando en vilo la estocada que la traspase.

Se la empieza a meter despacio, se me hace eterno, ella deja escapar un gemido intenso y profundo, grave, una ooohmmm claro de gusto y asombro. Y el empieza a moverse. Ponte a cuatro patas y menea el culo. El cuerpo cede y ondea; La boca abierta provoca; Es una rosa la boca: Se va, cerrando los ojos, Se va, como en un suspiro XI - Yo tengo un paje muy fiel Yo tengo un paje ejemplar que no come, que no duerme y que se acurruca a verme trabajar y sollozar.

Salgo, y el vil se desliza y en mi bolsillo aparece; vuelvo, y el terco me ofrece una taza de ceniza. XVII - Es rubia: Voy, desde entonces, envuelto En un torbellino de oro. Bajo, en lo oscuro, al temido Raudal de la catarata: Voy, por el bosque, a paseo A la laguna vecina: Y entre las ramas la veo, Y por el agua camina. Vengo del sol, y al sol voy: XIX - Por tus ojos encendidos Por tus ojos encendidos Y lo mal puesto de un broche.

XX - Mi amor del aire se azora Mi amor del aire se azora; Eva es rubia, falsa es Eva: Viene una nube, y se lleva Mi amor que gime y que llora. Se lleva mi amor que llora Esa nube que se va: Eva me ha sido traidora: Sobre unas briznas de paja Se ven mendrugos mondados: Le cuelga el manto a los lados, Lo mismo que una mortaja.

No nace en el torvo suelo Ni una viola, ni una espiga: Una duquesa violeta Va con un frac colorado: Marca un vizconde pintado El tiempo en la pandereta. Y pasan las chupas rojas, Pasan los tules de fuego, Como delante de un ciego Pasan volando las hojas. El verso, dulce consuelo, Nace alado del dolor.

Cultivo una rosa blanca, En julio como en enero, Para el amigo sincero Que me da su mano franca. Cultivo la rosa blanca. Por sobre la oreja fina Baja lujoso el cabello, Los mismo que una cortina Que se levanta hacia el cuello. La oreja es obra divina De porcelana de China. Muy despacio la esparciera, Hilo por hilo la abriera. Yo te quiero, verso amigo, Porque cuando siento el pecho Ya muy cargado y deshecho, Parto la carga contigo.

Verso, o nos condenan juntos, O nos salvamos los dos! A los espacios entregarme quiero A los espacios entregarme quiero Donde se vive en paz y con un manto De luz, en gozo embriagador henchido, Sobre las nubes blancas se pasea, Y donde Dante y las estrellas viven.

Ya se van, ya se van. Se labra mucho el oro. Tiene manos y voz, y al que la vierte Eternamente entre las sombras acusa.

Esa es la lidia humana: Ven, a callar, a murmurar, al ruido De las hojas de Abril y los nidales. Deja, oh mi amada, las paredes mudas De esta casa ahoyada y ven conmigo No al mar que bate y ruge sino al bosque De rosas que hay al fondo de la selva. Ni el amor, si no es libre, da ventura. De hojas secas, y polvo, y derruidas Ramas lo limpio: Empieza el hombre en fuego y para en ala.

Y luego como fragante magnolia que desenvuelve sus blancas hojas, revuelve el tenue encaje flotante: Siento que puede el amor, dormida y desnuda al verla, dejar perla a la que es perla, dejar flor a la que es flor.

En ti pensaba, en tus cabellos Quiero, a la sombra de un ala, contar este cuento en flor: Ella dio al desmemoriado una almohadilla de olor: Y una cual palma egipcia alta y solemne Y otra como un canario gorjeadora.

Noble furor enciende al sacerdote Y a la insensata, contra el ara augusta Como una copa de cristal rompiera: II Vino hirviente es amor: Porque los dome, el pecho al hombre inunda Con pardos brutos y con torvas fieras.

Y el hombre, no alza el monte: A los pies de la esclava vencedora: El hombre yace deshonrado, muerto. Me recojo del suelo:

Las despedidas

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